ACTA MÉDICA 2002;10(1-2)

 

Evaluación multidimensional en el preoperatorio

Dra. Silvia Lombillo Sierra,1 Dra. Griselda Pacheco Granja 2

Resumen

La evaluación multidimensional hace posible la integración de los múltiples problemas biopsicosociales que inciden en el paciente anciano produciéndole un estado de minusvalía fisiológica que repercute en el éxito del proceder quirúrgico. La evaluación biomédica identifica todos los procesos morbosos activos o pasivos, descompensados o susceptibles a descompensarse que pudiera complicar la cirugía. Con la evaluación psicológica se explora la reserva cognitiva conque vá el paciente al salón de operaciones pudiéndose predecir las esferas susceptibles a afectarse con el acto quirúrgico. Los factores sociales que influyen en la convalecencia como son las económicas, condiciones de la vivienda y redes de apoyo se ponen en evidencia con la evaluación social. Otros aspectos evaluados son el estado nutricional y la terapéutica prolongada que tiene el paciente antes de someterlo al acto quirúrgico. La evaluación multidimensional nos permite integrar todos los problemas de salud del anciano, los factores sociales que lo agudizan y la repercusión sobre su psiquis que nos permitirían realizar acciones curativas en varias direcciones, que garanticen el éxito del acto quirúrgico.

DeCS: EVALUACION GERIATRICA; CIRUGIA.

La vulnerabilidad de los pacientes quirúrgicos de la tercera edad está documentada por el hecho de que tres cuartas partes de las muertes posoperatorias están motivadas por el 30 % de pacientes que tienen más de 65 años.

El número de personas que arriban a los 60 años en Cuba se incrementa (actualmente 14 %) y el 50 % de las camas hospitalarias está ocupada por esta población que gasta alrededor de 4 veces más percápita en su atención sanitaria que el adulto joven.

Este imperativo demográfico motiva a hacer cambios para resolver las necesidades de esta población, pues la historia natural de la mayoría de las enfermedades en el anciano no se conoce con suficiente detalle como para permitir una decisión racional entre los riesgos del tratamiento médico o quirúrgico.

Sin embargo, la experiencia de la atención geriátrica ha definido como mínimo algunas de las consideraciones requeridas para la evaluación preoperatoria.

Esta evaluación persigue varias finalidades:

  1. Revisar con el equipo multidisciplinario (cirujanos, geriatras, anestesistas, psicólogos y trabajadores sociales) la necesidad de la cirugía en el tiempo. Debiéndose si es posible contar con un tiempo de 3 a 6 semanas antes del acto quirúrgico.
  2. Identificar los factores de riesgo que incrementan la morbilidad y la mortalidad tras la práctica quirúrgica.
  3. Equilibrar todos aquellos sistemas fisiológicos descompensados que pudieran complicar la cirugía.
  4. Proporcionar al paciente y a su familia una descripción de lo que pueden esperar, antes durante y después de la cirugía.

Metodológicamente la evaluación multidimensional hace posible integrar las diferentes finalidades en cada paciente en particular. No obstante, en la práctica clínica, la experiencia de unificar en un único diagnóstico todos los datos clínicos de la historia clínica, el exámen físico y las investigaciones como en el adulto joven es inadecuado, si se tiene en cuenta que con el decursar de los años los sistemas del cuerpo envejecen de forma diferente, lo que conduce a variaciones individuales de la velocidad del deterioro de la función de estos sistemas.

Como todo instrumento evaluativo en geriatría, esta evaluación consta con una evaluación biomédica, funcional, psicológica y social. Además, al anciano que va a ser intervenido se le evalúa el estado nutricional e inmunológico y la farmacoterapia de indicación prolongada o permanente.

Toda evaluación comienza por registrar la edad del paciente. Los trabajos de Polk, 1979, plantean que la morbilidad y la mortalidad quirúrgica aumenta con la edad, otros como Goldman y Colb, 1977, aseguran que el riesgo quirúrgico aumenta por encima de los 70 años (ancianos viejos según clasificación de la OMS), es difícil distinguir claramente los efectos del envejecimiento biológico de los procesos patológicos que lo acompañan.1-2

Para otros estudiosos del tema (Djokvic y Headey - 1979), la edad no es un factor de riesgo independiente, sino que refleja las limitaciones fisiológicas y las enfermedades que acompañan el envejecimiento.

Es habitual que en el anciano concomiten varias entidades morbosas; es por eso que el concepto de buena salud no es estar libre de enfermedad, sino que estos estén compensados sin producirle un alto grado de invalidez, y permitiéndole un intercambio recíproco con el medio ambiente.

En la evaluación biomédica se identifican todos aquellos procesos morbosos activos o positivos, con el objetivo de equilibrar los sistemas fisiológicos descompensados o susceptibles a descompensarse que pudieran complicar la cirugía.

Con la evaluación funcional podremos detectar las discapacidades y el riesgo de postración en la hospitalización y convalecencia, que nos permitirá establecer un plan de medidas de rehabilitación donde juega un importante papel el familiar o el cuidador.

Con la evaluación psicosocial se explora la reserva cognitiva con que va el paciente al salón, la simple realización de un test (Folsteín) puede predecir la disminución de algunas de las esferas cognitivas que muchas veces se produce después de una cirugía en que se imbrican causas anestésicas, hipoxia prolongada, hipoglicemia subclínica.

Los riesgos sociales pueden influir en la convalecencia y la decisión de cuándo se realizará el acto quirúrgico.

Es práctica habitual en nuestros hospitales exponer toda la información al familiar y al cuidador del anciano del proceder quirúrgico, obviando las reservas cognitivas que aún tiene el paciente anciano que le permite tomar decisiones sobre las acciones que sobre su cuerpo se pretende realizar, obteniendo de esta forma una convalecencia más satisfactoria: El consentimiento informado debe ser compartido. Lo importante es adecuar la información para una persona con cierto deterioro de sus funciones cognitivas; y lo que da mejor resultado en este tipo de paciente es quedarnos en información un poco por debajo de las expectativas a alcanzar, esto le permitirá interpretar las minusvalías que obligadamente se producen con el acto quirúrgico (encamamiento, inmovilidad); como dificultades que puede vencer y no como un fracaso.

No obstante, ciertas minusvalías muy frecuentes en el anciano (disminución de la audición y visión) presente en un mismo paciente, se convierte en un elemento negativo para alcanzar una buena preparación y adecuación al proceder quirúrgico.

No de menor importancia son la influencia que ejercen los problemas sociales detectados en la evaluación de esta esfera.
La soledad, las condiciones higienicosanitarias de la vivienda, el percápita económico influyen de forma directa sobre la planificación de la convalecencia después de un acto quirúrgico.

Un método de utilidad probada para correlacionar el estado preoperatorio de un individuo con riesgo de alguna complicación posoperatoria es la clasificación Dupps-American Socuty of Anesthesiologistc.

Clase                Descripción

   1                   Sujeto sano y normal
   2                   Individuo con enfermedad general mínimo-moderada
   3                   Paciente con enfermedad sistémica grave y con una actividad limitada, pero no incapacitado
   4                   Paciente con enfermedad sistémica incapacitante que constantemente pone en peligro su vida.
   5                   Moribundo que espera no sobreviva 24 horas con operación o sin ella.

Esta clasificación guarda relación con las complicaciones posoperatorias, pero constituye un método sencillo y a menudo no es aplicable a las necesidades de un paciente dado en la práctica clínica.

La farmacoterapia de indicación prolongada o permanente es otro aspecto importante en la evolución preoperatoria.

Los ancianos son particularmente vulnerables a reacciones medicamentosas indeseables de tipo tóxicas por sobredosis. Esto es aplicable si recordamos que aún aquellos ancianos sin enfermedad sintomática aguda o crónica y en su más esplendoroso y armónico equilibrio biológico tienen una serie de modificaciones que condicionan una disminución en su reservas físicas como expresión de un decrecimiento de su masa muscular total, de su capacidad cardiorrespiratoria de la tasa de filtración glomerular y de la función excretora tubular renal, así como de detoxificación hepática. Esta reducción global de sus capacidades de reservas lo hace más susceptibles a agresiones, como son enfermedades, cirugía y medicamentos.3

La intensidad de la acción y la tolerancia por los ancianos a un medicamento depende de una serie de factores como son:

Comprender las consecuencias farmacológicas de las alteraciones fisiológicas relacionadas con el envejecimiento es fundamental para conseguir una terapéutica segura y eficaz.

La característica clínica del paciente anciano es la múltiple patología asociada, que conduce a la polifarmacia, por lo que la posibilidad de las interacciones medicamentosas es aún más frecuente en el transcurso de la cirugía ya que se producen cambios en la hemostasia del anciano, que crea alteraciones en la función farmacocinética de los medicamentos que como medicación prolongada aparecen indicados, donde frecuentemente figuran los hipnóticos, antiparkisonianos e hipoglicemiantes orales causantes de arritmias y de confusión mental, que unido a la acción de ciertos anestésicos pueden potencializar estas acciones.

Si se hace necesario utilizar hipnóticos para adecuar algún síntoma psicosomático que pueda interferir negativamente el acto quirúrgico están recomendados los hipnóticos de acción corta como el oxazepam, lorazepam, triazolam del grupo de las benzodiazepinas, y como máximo 3 dosis a la semana en horario nocturno; se suspende una semana antes del acto quirúrgico, no deben usarse psicofármacos de acción prolongada.4

El tratamiento preoperatorio con hipoglicemiantes orales o insulina estará en relación con el comportamiento del monitoreo de las glicemias, de las complicaciones de la diabetes y al tipo de intervención quirúrgica (tiempo de ayuno, tipo de anestesia).

Podrán mantenerse con hipoglicemiantes orales aquellos pacientes diabéticos tipo II no complicado, que van a ser sometidos a intervenciones menores, con anestésicos locales y que pueda restablecerse la vía oral antes de las 8 horas del posoperatorio. Donde no se cumplan estas condiciones se suspenderán los hipoglicemiantes orales de 2 a 3 semanas antes de la misma y se impondrá tratamiento con insulina de acción intermedia (NPH), la dosis se calcula de la siguiente forma:

60 - 74 años: 0,3 - 0,4 U/kg/día
75 - 84 años: 0,2 - 0,3 U/kg/día
85 y más años: 0,1 - 0,2 U/kg/día
Longevos y centenarios: 0,1 U/kg/día

El día de la intervención quirúrgica (en ayuna), se le administrará solo la mitad de la dosis de insulina intermedia que usó en días previos, y además se le indica 500 mL de dextrosa al 5% por cada comida que pierde en las 24 horas.

Summary

Multi-dimensional assessment makes possible integration of many biopsychosocial problems affecting elderly and also produce an state of physiologic disability having repercussion on success of surgical procedure. Development. Biomedical assessment characterizes all morbid processes (active or passive), unbalanced or liable to a decomposition that could complicate surgery. With psychological evaluation it is possible to investigate cognitive stores accompanying patient toward operating room and therefore to predict those sensitive spheres affected by surgery. Social factors influencing on convalescence like the economic ones, home conditions, and support networks, are obvious with social evaluation.
Others features assessed are nutritional state and prolonged therapeutics related to patient before surgery. Conclusions.
Multidimensional assessment allow us to integrate all health problems of elderly, social factors triggering, and impact on its psyche allow us carried out curative actions in some directions assuring success of surgery.

Subject headings: GERIATRIC ASSESSMENT; SURGERY.

Referencias bibliográficas

  1. Polk HC. The Maltrematics of Clinical J.Udgenment. In: Gardner B, Stone HH eds, Basic Surgery New York., 1978:5-17.
  2. Goldman L, Calderin Dh, Nussbaun SR et.al. 1977 multifactorial index of cardiac risk in Non . Cardiac surgical procedures. N Engl J Med 297: 845 - 850.
  3. Casado Ribera JM, Jentoft Cruz AJ. Manual de Geriatría. España,1992:16 - 24.
  4. Ahoronheina Judith C. Hanbook of Prescribing medications for Geriatric Patients 1992. United States of América 1 (1 - 13), 7 (90 - 106), 8 (106 - 121), 10 (127 - 139). 18 (262 - 271).
  5. Me Welkler. Evaluación del paciente anciano para la cirugía manual de diagnóstico y tratamiento. España, Colección FarmaItalia Carlo Erba, Cáp.14, 1988: 31-39.

1 Especialista de I Grado en Medicina Interna. Asistente.
2 Especialista de I Grado en Geriatría y Gerontología.