Dr. Sergio Santana Porbén,1 Dr. Jesús Barreto Penié,2 Lic. Carmen Martínez González,3 Lic. Alicia Espinosa Borrás,3 y Téc. Leydiana Morales Hernández 4
Se presenta en este trabajo el subsistema de control y aseguramiento de la
calidad de las medidas de intervención alimentaria y nutrimental prescritas
en el Programa de Intervención Alimentaria, Nutricional y Metabólica
del Paciente Hospitalizado, implementado por el Grupo de Apoyo Nutricional del
Hospital Clinicoquirúrgico “Hermanos Ameijeiras”. El objetivo
de este subsistema es garantizar la correcta provisión de cuidados alimentarios
y nutricionales al paciente hospitalizado. En virtud de ello, el subsistema
prescribe políticas para: 1) la documentación de las actividades
contempladas en las Buenas Prácticas de Alimentación y Nutrición
hospitalarias; 2) el registro y tratamiento de la información alimentaria
y nutricional relevante; 3) la identificación de los puntos críticos
en la provisión de cuidados alimentarios y nutricionales; 4) la realización
de inspecciones y
auditorías; 5) la instalación de las medidas correctivas; y 6)
la capacitación y educación continuada del personal médico
y paramédico. El subsistema se integra armónicamente con los demás
componentes del programa de Intervención para garantizar el éxito
de las medidas de intervención medicoquirúrgica y el logro de
una mejor atención médica.
DeCS: Control de Calidad / Buenas Prácticas / Aseguramiento de
la Calidad / Programa de Intervención.
En un trabajo inicial se expuso un Programa de Intervención Alimentaria,
Nutricional y Metabólico (PRINUMA) del paciente hospitalizado.1 El PRINUMA
establece las estrategias, políticas y acciones necesarias para la implementación
de las Buenas Prácticas de Alimentación y Nutrición que
aseguren la conservación/restauración del estado nutricional del
paciente
hospitalizado, y con ello, el éxito de las medidas médicas y/o
quirúrgicas que se instalen sobre él.
El PRINUMA está compuesto por varios subsistemas integrados armónicamente,
a fin de responder al supraobjetivo expresado: 1) documentación; 2) registro
y reducción de la información nutricional relevante; 3) gestión
informática y
computarizada; 4) control y aseguramiento de la calidad; 5) evaluación
de costos; y 6) entrenamiento y educación continuada del personal médico
y paramédico. Las propiedades de cada subsistema han sido expuestas anteriormente.1
Dentro de la estructura del PRINUMA, el Subsistema de Control y Aseguramiento
de la Calidad de las medidas de
intervención alimentaria y nutricional ocupa un papel central (Fig. 1).
La actividad de este subsistema permite identificar y corregir los errores que
ocurran en la provisión correcta de los cuidados alimentarios y nutricionales
al paciente hospitalizado.
En este artículo se expone la estructura del Subsistema de Control y
Aseguramiento de la Calidad de las medidas de intervención alimentaria
y nutricional, sus propiedades, y las relaciones que sostiene con los otros
componentes del PRINUMA.
Fig. 1. Control y Aseguramiento de la Calidad de las medidas
de intervención alimentaria y nutrimental: Interrelación
entre los subsistemas que integran el PRINUMA.
En cualquier actividad humana orientada a un fin, es necesario disponer de
un mecanismo de retroalimentación que permita evaluar si se satisface
el fin de la actividad, ante los resultados obtenidos.
Tal mecanismo debe emitir una respuesta binaria (sí/no) ante la pregunta
siguiente:
Del examen de los resultados de la actividad, ¿se puede afirmar que
se están logrando los fines propuestos?
Las acciones posteriores dependerán de la respuesta a esta pregunta.
Así, en caso de una respuesta positiva, podemos concluir que la actividad
instalada por nosotros cumple con el fin propuesto inicialmente, y no cabe entonces
adoptar ninguna acción posterior, hasta el momento de la siguiente evaluación.
Ahora bien, si se comprueba una falla en alcanzar los fines de la actividad,
entonces nuestra conducta es otra totalmente contraria. Se impondría:
1) detectar dónde falla la actividad que impide que se alcance el fin
esperado; 2) instalar las medidas correctivas de la falla detectada; y 3) evaluar
el impacto de las medidas correctivas sobre la conducción de la actividad
y el logro de sus fines (Fig. 2).
Fig. 2. Modelo general de un esquema de control de la calidad.
Remitiéndonos a la provisión de cuidados alimentarios
y nutricionales al paciente hospitalizado, es obvio que el fin de esta
actividad es lograr la conservación/restauración de un estado
nutricional tal que garantice el éxito de las medidas de
intervención medicoquirúrgicas, en un plazo de tiempo razonable,
y dentro de una relación costo-beneficio especificada.
Se trata entonces de diseñar la herramienta que 1) sea capaz de evaluar
continuamente en el tiempo si este fin se logra (o no), y 2) establezca las
acciones a ejecutar en caso de que se comprueben fallas en alcanzar el fin propuesto.
Adicionalmente, la herramienta que diseñemos debe ser capaz de detectar
también si las medidas correctivas instaladas hacen posible que el esquema
de provisión de cuidados alimentarios y nutricionales vuelva nuevamente
a cumplir su propósito.
Así que ya estamos en condiciones de definir la calidad como el grado
de satisfacción de los fines de una actividad, y el control de la calidad
como la herramienta que permite evaluar continuamente en qué medida se
satisfacen estos fines.
Estas definiciones son fundamentales:
Control vs. aseguramiento de la calidad Habiéndolo expresado así,
tal parecería que se ha dicho todo. En definitiva, se trata de detectar
cuándo ocurre un error, esto es, una falla en realizar una actividad
especificada dentro del contexto de la provisión de cuidados alimentarios
y nutricionales, que impide el logro de los propósitos de la actividad.
Esta línea de pensamiento y de conducta, que considera al error como
algo inmanente a la actividad humana [“Errar es de humanos (¿para
que rectificar sea de sabios?)”], y que es consustancial con la visión
clásica del control de la calidad, nos conduce, sin embargo, al dilema
ético siguiente: ¿Podemos aceptar una cuota preestablecida de
conductas impropias en
la provisión de cuidados alimentarios y nutricionales? Dicho de otra
manera, ¿Podemos aceptar que, cuando el esquema de provisión de
cuidados alimentarios y nutricionales falle en conservar/restaurar el estado
nutricional del paciente, esto se asuma como una falla inherente del esquema,
e imposible de ser modificada?
La crítica a tal postura ha sido expuesta anteriormente,2
y se ha recomendado que los equipos básicos de trabajo actúen
bajo
el principio del cero-error, debido a las implicaciones médicas, legales,
éticas, económicas y sociales de los errores en la
práctica médica.3 Es así
que hoy ha ganado aceptación el aseguramiento de la calidad como el conjunto
de las acciones encaminadas a garantizar la conducción de una actividad
humana sin que ocurran errores.4 El aseguramiento
de la calidad representa un paso de avance sobre el control de calidad, por
cuanto representa la posibilidad real de emprender acciones profilácticas
del error.4
Un análisis de sistema de la provisión de cuidados alimentarios
y nutricionales al paciente hospitalizado Antes de la implementación
de un sistema de control y aseguramiento de la calidad, es necesario analizar
detalladamente la actividad que nos proponemos conducir.
Este análisis de sistema revelará las acciones que componen la
actividad, el orden (o secuencia) en que ocurren, y los
agentes involucrados en su ejecución.5
En la figura 3 se muestra un esquema de provisión de cuidados alimentarios
y nutricionales al paciente hospitalizado. La
actividad concierne a la provisión de alimentos y nutrientes al paciente
hospitalizado mediante esquemas de alimentación con fórmulas culinarias
(alimentos convencionales), de nutrición enteral (dietas enterales industriales)
y nutrición parenteral (fórmulas
nutrimentales que se instalan en el torrente venoso).
Fig. 3. Control y aseguramiento de la calidad de las medidas
de intervención alimentaria y nutrimental: un análisis de
sistema de los cuidados alimentarios y nutrimentales.
Llama la atención que los esquemas de provisión
de alimentos y nutrientes al paciente pueden solaparse en grado variable, por
lo que en muchas ocasiones cabe esperar que en un mismo paciente coexistan esquemas
de nutrición parenteral y nutrición enteral, por citar un ejemplo.
Otro rasgo distintivo de este esquema de provisión de cuidados alimentarios
y nutricionales es la participación de sujetos con disímiles formaciones
curriculares, responsabilidades e intereses, en el manejo del paciente hospitalizado,
y que comprenden desde el médico de asistencia, hasta la pantrista encargada
de servir los alimentos al paciente.
La actividad se inicia cuando el médico de asistencia ejecuta un procedimiento
de evaluación del estado nutricional del paciente, determina sus necesidades
de macronutrientes y micronutrientes, y diseña un plan de medidas de
intervención alimentaria y nutricional. El rumbo que tome ahora la orden
de ayuda nutricional dependerá del esquema de provisión de alimentos
y nutrientes que se escoja.
Si se decide instalar un régimen de alimentación, entonces una
dietista convierte las necesidades de macronutrientes y micronutrientes del
paciente en un menú de alimentos, que la cocina de la institución
se encargará de preparar, y la pantrista de servir en forma de una bandeja
de alimentos. Por el contrario, si se decide instalar un esquema de nutrición
parenteral, entonces es el farmacéutico quien se ocupa de convertir las
necesidades metabólicas del paciente en una fórmula parenteral,
y de su administración en forma de una bolsa de nutrientes parenterales.
La responsabilidad de la instalación de esquemas de nutrición
enteral con dietas industriales constituye hoy motivo de debate. El desarrollo
de los complejos medicoindustriales en función de la alimentación
y nutrición en situaciones especiales ha condicionado que muchas veces
no se sepa clasificar correctamente una dieta enteral como un alimento o un
medicamento, con lo que se desdibujan las fronteras de la cocina y la farmacia
hospitalarias 6 (Fig. 4). Lo más aconsejable
es que el manejo de tales esquemas se convierta en una tarea compartida entre
el médico de asistencia, la dietista y el farmacéutico.
Fig. 4. Especificaciones de calidad en el Control y Aseguramiento
de la Calidad de un esquema de provisión de alimentos y
nutrimentos.
A la enfermera le corresponde fiscalizar el servido y consumo
de los alimentos preparados, la correcta instalación,
mantenimiento y retiro de los esquemas de nutrición artificial (enteral/parenteral),
y la evolución continua de la respuesta
del enfermo ante el esquema de provisión de alimentos y nutrientes instalado.
Es evidente entonces que: 1) una acción conduce a la otra, y todas tienden
al mismo objetivo: restaurar/preservar el estado nutricional del paciente que
garantice el éxito de las medidas medicoquirúrgicas que se ejecuten;
2) la calidad de la acción que se realice en el paciente dependerá
de la calidad de la acción precedente; y 3) la calidad global del esquema
representará la suma dialéctica de las calidades de las distintas
acciones efectuadas.
El Subsistema de Control y Aseguramiento de la Calidad de las medidas de intervención
alimentaria y nutricional prescribe políticas, estrategias y acciones
para la provisión correcta de cuidados alimentarios y nutricionales al
paciente hospitalizado.
El concepto de provisión correcta implica que:
Por lo tanto, los objetivos del Subsistema de Control y Aseguramiento de la Calidad serán:
La implementación del Subsistema de Control y Aseguramiento de la Calidad comprende la definición y recogida de variables de diverso tipo (clínicas, antropométricas, bioquímicas, epidemiológicas, económicas) que, se asumen, modelan la DEN hospitalaria, y la construcción con ella de funciones matemáticas, más o menos complejas, que devuelvan valores que expresen la probabilidad de ocurrencia de un evento clínico determinado (tabla 1).
TABLA 1. Algunas variables utilizadas en la documentación del estado actual de los esquemas de provisión de cuidados alimentarios y nutricionales al paciente hospitalizado.
Tipo de la variable
|
Ejemplo
|
Clínica | Tasa de infecciones Tasa de complicaciones médicas (no infecciones) Tasa de complicaciones quirúrgicas (no infecciones) |
Antropométrica | Ganancia de peso |
Bioquímica | Balance nitrogenado |
Epidemiológica | Tiempo de estadía hospitalaria Tasa de mortalidad Tasa de morbilidad |
Económica | Consumo de antibióticos Consumo de nutrientes parenterales Pedidos de exámenes imagenológicos Pedidos de exámenes de laboratorio |
El registro de las variables de interés y de los valores
emitidos por las funciones probabilísticas construidas servirá
para documentar el estado actual del esquema de provisión de alimentos
y nutrimentos.
Sin embargo, no podremos juzgar sobre la calidad del esquema, a menos que constrastemos
los resultados obtenidos con un número que exprese el comportamiento
esperado bajo las Buenas Prácticas de Alimentación y Nutrición
hospitalarias. Tales números se denominan especificaciones de calidad,
y deben ser establecidos por los organizadores del esquema de provisión
antes de su instalación.7
De la constrastación del resultado corriente con la especificación
pertinente, podremos juzgar entonces si la calidad del esquema es buena o mala
(Fig. 5). Por lo tanto, si expandimos los objetivos del subsistema expuestos
anteriormente,
podremos decir que los propósitos de cualquier esquema de provisión
de alimentos y nutrientes al paciente hospitalizado deben expresarse en forma
de las pertinentes especificaciones de calidad, que son las que servirán
para evaluar la satisfacción real de los objetivos del esquema.
Fig. 5. El impacto económico de los cuidados alimentarios y nutricionales como un indicador de la calidad de la atención médica.
La implementación del Subsistema de Control y Aseguramiento de la Calidad
de los cuidados alimentarios y nutricionales
de los pacientes hospitalizados no debe ser aislada ni contradictoria con los
otros componentes del PRINUMA. Es
necesario construir primero una estructura que permita: 1) la documentación
de las actividades contempladas en el
PRINUMA (la creación del Manual de Procedimientos del esquema debe ocupar
un papel central); 2) el registro de las
variables modeladoras de la DEN hospitalaria; y 3) la gestión informatizada
del esquema de provisión de los cuidados
alimentarios y nutricionales, y del PRINUMA.
Es por eso que el Subsistema de Control y Aseguramiento de la calidad se concibe
en interrelación estrecha con los otros
subsistemas que integran el PRINUMA (Fig. 1), y a la vez, ocupando una posición
jerárquicamente superior, por
cuanto representa el colofón de la implementación de la estructura
del PRINUMA, y contiene a los demás integrantes del programa de intervención.
La organización del esquema de provisión de cuidados alimentarios
y nutricionales al paciente hospitalizado implica la
definición de los puntos críticos, como aquellos elementos integrantes
del esquema que al fallar en sus especificaciones de calidad, provocan una falla
concomitante de los objetivos del PRINUMA.
De hecho, la calidad global del esquema de provisión de alimentos y nutricionales
se define como la suma dialéctica de las
calidades de los puntos críticos del esquema.5
En una primera aproximación al esquema de provisión de cuidados
alimentarios y nutricionales presentado en la figura 3, se
pueden identificar los puntos críticos siguientes:
1.1 No realiza una evaluación nutricional correcta del paciente
hospitalizado(no registra el peso y la talla del paciente en la historia
clínica).
1.2 No prescribe una dieta que le aporte al paciente los requerimientos
necesarios de macronutrientes y micronutrientes.
1.3 Instala esquemas de nutrición parenteral, cuando en realidad
la opción terapéutica sería la nutrición enteral.
2.1 Desempeña funciones ajenas a su formación profesional.
2.2 No compone el menú de alimentos que aporte los requerimientos
de macronutrientes y micronutrientes que el paciente necesita.
3.1 No compone correctamente la orden de ayuda nutricional parenteral.
3.2 No monitorea la conducción y el efecto de los esquemas
de nutrición parenteral instalados corrientemente.
4.1 No le hace llegar al paciente la bandeja con los alimentos que le han sido prescritos.
5.1 Falla al hacer cumplir las indicaciones dietéticas y
dietoterapéuticas del médico de asistencia.
5.2 Falla al vigilar el impacto de los esquemas de alimentación
y nutrición corrientemente instalados en los pacientes bajo su cuidado.
Estos son tan sólo algunos ejemplos de los posibles puntos críticos
dentro de un esquema de provisión de cuidados alimentarios y nutricionales
al paciente hospitalizado. Constituye entonces una responsabilidad de los organizadores
del
esquema la identificación de estos puntos críticos, y la definición
de las medidas a conducir para su monitoreo y control.
Una vez definidas las especificaciones de calidad del esquema, e identificados
los puntos críticos, se impone establecer las
acciones para su monitoreo continuo, y la corrección de los errores que
puedan presentarse.
Las inspecciones son una de las herramientas de control/aseguramiento de la
calidad concebidas para lograr este propósito, y permiten actuar específicamente
sobre un punto crítico que se seleccione, y los procesos que se relacionen
con él. La inspección debe hacerse según una lista de chequeo
preparada expresamente, y debe abarcar tantas propiedades del punto crítico
como sea posible.8
Las auditorías son otra herramienta diseñada para verificar si
una estructura organizativa satisface los objetivos previstos inicialmente,
esto es, si los procedimientos que se conduzcan como parte de la estructura
instalada devuelven resultados en concordancia con los objetivos del esquema.9
Los organizadores del esquema de provisión de cuidados alimentarios y
nutricionales deben diseñar las medidas correctivas a emprender una vez
que se detecten errores en la ejecución de los procedimientos contemplados
en el PRINUMA.
La educación continuada del personal médico y paramédico,
y del paciente y sus familiares en temas de Alimentación y Nutrición
Clínicas debe constituir un lugar relevante dentro del plan de medidas
correctivas que se diseñe, por cuanto el Subsistema de Control y Aseguramiento
de la Calidad parte de la premisa de que el error detectado sirve para mejorar
nuestra percepción del problema de salud que estamos abordando con la
ejecución del PRINUMA.
Finalmente, las encuestas son un instrumento que los organizadores del esquema
de provisión de cuidados alimentarios y nutricionales pueden diseñar
específicamente para documentar la satisfacción de los propósitos
de la actividad, y el grado de
capacitación/motivación de los sujetos involucrados en su ejecución.
Mediante preguntas binarias (sí/no), o de múltiples
opciones, el encuestador puede documentar el estado actual de la ejecución
de la actividad, y la percepción de los sujetos acerca del fin de la
actividad, y de sus propósitos. Las encuestas son un instrumento inapreciable
por cuanto son autoadministradas (el encuestado la responde, sin necesidad de
que esté presente el encuestador), se completan en poco tiempo, se pueden
aplicar a un gran número de sujetos, y las respuestas a las preguntas
pueden recibir puntajes que reflejen la calidad de la acción ejecutada
(0 = insatisfactorio; 1 = promedio; 2 = satisfactorio).10
No está de más decir que la concepción del esquema, sus
propósitos, especificaciones de calidad y puntos críticos deben
ser revisados periódicamente, en la misma medida en que se profundice
nuestro conocimiento de la DEN hospitalaria como problema de salud institucional,
y así debe quedar documentado en el Manual de Procedimientos del esquema.
Esto
garantizará que el esquema esté a tono con los últimos
logros de la Revolución Científico-Técnica en los campos
de la
Alimentación y Nutrición Clínicas.
El Grupo de Apoyo Nutricional del Hospital Clinicoquirúrgico “Hermanos
Ameijeiras” ha elaborado una propuesta de diseño de un Subsistema
de Control/Aseguramiento de la Calidad de los esquemas de provisión de
cuidados alimentarios y nutricionales al paciente hospitalizado, tal como está
prescrito en el Programa de Intervención Alimentario, Nutrimental y Metabólico
(PRINUMA),1 y según las definiciones
y propósitos expuestos previamente.
Se han identificado los puntos críticos del esquema de provisión
de cuidados (Fig.3), y se ha diseñado un plan de medidas
remediales a implementar ante las malas prácticas detectadas. Este plan
se conduce en 2 vertientes. La primera contempla la
redacción del Manual de Procedimientos de la actividad, donde se documenten
las acciones a ejecutar para restaurar/
asegurar el estado nutricional del paciente, en correspondencia con las Buenas
Prácticas.
La otra vertiente del plan de medidas remediales comprende un intenso Programa
de Educación Continuada del personal médico y paramédico,
y al paciente y sus familiares, a fin de informar a los involucrados en el esquema
de provisión de cuidados alimentarios y nutricionales sobre las Buenas
Prácticas de Alimentación y Nutrición, como la única
manera costo-efectiva de hacer profilaxis de la DEN hospitalaria.
El subsistema expuesto también prevé la conducción periódica
de encuestas a los proveedores de cuidados alimentarios y
nutricionales sobre aspectos particulares de la alimentación y nutrición
clínicas.
Los resultados de las encuestas permitirán juzgar sobre la satisfacción
de los propósitos del esquema de cuidados, y
rediseñar los programas de capacitación y educación continuada.
Se prevé una implementación gradual y paulatina del Subsistema
de Control/Aseguramiento de la Calidad, en la misma medida en que se pongan
en marcha los otros elementos componentes del PRINUMA.
La verificación de la satisfacción de los objetivos de una actividad
humana orientada a un propósito (producción de bienes materiales/prestación
y/o provisión de servicios) implica corrientemente el diseño e
implementación de políticas combinadas de monitoreo constante
y de prevención (profilaxis). Las políticas de monitoreo de la
actividad se corresponden con el control de calidad. Cabe esperar que una vez
instalado el esquema de provisión de cuidados alimentarios y nutricionales
(según lo previsto en el PRINUMA), las posibilidades de error se han
minimizado significativamente, y el objetivo de las políticas de control
de la calidad será entonces el monitoreo constante de los puntos críticos
del esquema, y la constrastación de los
valores de las variables-centinela y de las funciones probabilísticas
derivadas de ellas, con las especificaciones de calidad,
para verificar ‘en tiempo real’ (esto es, tan pronto como se presenta
el error), para asegurar la observación de las Buenas Prácticas.
Las políticas de control de la calidad deben complementarse con políticas
profilácticas del error. Este es, precisamente, el papel que le corresponde
al aseguramiento de la calidad: garantizar que la actividad se ejecute bien,
sin error, desde la primera vez.4
Así, cobran cada vez mayor importancia las políticas de documentación
de las acciones y registro de la información generada, y la capacitación
y educación continuada del personal médico y paramédico,
y del paciente y sus familiares.
Las políticas de aseguramiento de la calidad deben, además, identificar
las fuentes potenciales de error en la actividad que no fueron detectadas durante
la etapa de modelaje, y corregirlas antes de que puedan afectar su calidad.
Estos propósitos pueden lograrse mediante la conducción periódica
de auditorías, inspecciones y encuestas que permitan garantizar la consistencia
interna del esquema de provisión de cuidados alimentarios y nutricionales,
y una sensibilidad y especificidad incrementadas en la detección del
error.
Mención aparte merece la interrelación existente entre los Subsistemas
de Control/ Aseguramiento de la Calidad y de Evaluación de Costos. Los
costos incurridos en la prestación de cuidados alimentarios y nutricionales
pueden convertirse en una variable que modele el impacto de la DEN hospitalaria
sobre la calidad de la atención médica. En estos momentos de restricción
financiera e incremento desproporcionado de los costos de la atención
médica, la calidad de la prestación de los cuidados alimentarios
y nutricionales al paciente hospitalizado puede evaluarse en términos
de su impacto económico.
Sea el ejemplo siguiente. Se tienen dos unidades asistenciales, A y B, con presupuestos
anuales de ejecución de $480,000 y $250,000, respectivamente.La unidad
A registra una tasa de mortalidad del 20 %, mientras que la de la unidad B es
del 27 % (Fig. 5).
La diferencia entre las tasas de mortalidad de ambas unidades puede que no sea
estadísticamente significativa. Sin embargo, la unidad A ejecuta un presupuesto
superior en (casi) 2 veces al del la unidad B. Si auditamos la unidad A, podríamos
encontrar un abuso de los esquemas de nutrición artificial como causa
de ese presupuesto incrementado, al sobredimensionar la instalación de
regímenes de nutrición parenteral.
¿Qué podríamos concluir de este ejemplo hipotético?
Que aunque la unidad A exhibe una tasa de mortalidad (numéricamente)
inferior a la de la B, debe gastar casi el doble que ésta para proveer
un nivel similar de atención médica.
Por lo tanto, la calidad de los cuidados médicos en la unidad A podría
ser cuestionada. Por su parte, la unidad B ha logrado combinar austeridad en
los costos de la prestación de cuidados médicos, con una calidad
satisfactoria.
Ninguna actividad humana orientada a un propósito puede concebirse y
ejecutarse sin tener en cuenta una política de control
y aseguramiento de la calidad. En el caso de la provisión de cuidados
alimentarios y nutricionales, se hace necesario diseñar
un Subsistema de Control/Aseguramiento de la Calidad para garantizar que las
acciones sobre el paciente se conduzcan
sin error y cumplan su propósito.
We present in this work the Subsystem for the Quality Control and Assurance
and the feeding and nutritional intervention
measures, as prescribed in the Metabolic, Nutritional and Feeding Intervention
Program (PRINUMA), implemented by
the Nutritional Support Group of the Hermanos Ameijeiras Hospital. The objective
of this subsystem is to assure the correct provision of nutritional and feeding
care to the hospitalized patient. Hence, the subsystem prescribes policies for:
1) documentation of the activities set forth by the Good Nutrition and Feeding
Practices, 2) recording and treatment of relevant feeding and nutritional information;
3) identification of critical points in the provision of feeding and nutrition
care; 4) the conduction of inspections and audits; 5) the installment of corrective
measures and; 6) continuing education of both medical and
paramedical personnel. The subsystemintegrates armonically with the other components
of the intervention program, in order to assure the success of the surgical-medical
intervention measures, and the achievement of a better medical care.
Subject headings: quality control / quality assurance / Good Medical
Practices / Intervention programs.
1 Especialista de II Grado en Bioquímica Clínica.
Diplomado en Nutrición Humana y Clínica. Miembro del Grupo de
Apoyo Nutricional. Hospital “Hermanos Ameijeiras”.
2 Especialista de II Grado en Medicina Interna. Máster en Nutrición
en Salud Pública. Jefe del Grupo de Apoyo Nutricional. Hospital “Hermanos
Ameijeiras”.
3 Licenciada en Enfermería. Máster en Nutrición
en Salud Pública. Grupo de Apoyo Nutricional. Hospital “Hermanos
Ameijeiras”.
4 Técnica en Dietética. Grupo de Apoyo Nutricional. Hospital
“Hermanos Ameijeiras”.